
FOTOGRAFÍA: MAX ORTIZ / The Detroit News
Hay días en que el corazón se encoge. Y ayer fue uno. Navegando por NPR, la maravillosa radio pública de Estados Unidos, escuché una breve entrevista con Charlie LeDuff, un periodista de Detroit. LeDuff recibió esta semana una llamada. Le informaban de la presencia de un cadáver, enterrado en el hielo formado en el hueco de un ascensor en el Roosevelt Warehouse, uno de los centenares de edificios abandonados en Detroit, una ciudad donde 19.000 personas, o una de cada 50, son homeless, sin hogar.
Le habían llamado a él, y no a la policía, porque quien había visto el cuerpo enterrado se había colado en el edificio y no quería problemas con las autoridades. Habían entrado para jugar a hockey sobre hielo. Lo siguieron haciendo incluso después de toparse con el cadáver.
LeDuff fue al edificio, donde suelen vivir grupos de homeless. "No lo reconozco por sus zapatos", dijo uno. "Lleva ahí por lo menos un mes", le contó otro. La gente, según le explicaron a LeDuff, había estado yendo allí y retratando el cuerpo con las cámaras de los teléfonos móviles. Nadie había llamado a las autoridades.
El periodista lo hizo una vez el martes. El miércoles el cuerpo seguía allí y volvió a llamar. Esta vez se encontró con agentes y bomberos en el edificio.
La historia escrita por LeDuff se puede leer entera aquí. Dice, como la foto, mucho. Pero son unas palabras del periodista en NPR as que realmente cuentan para mi es . "He was someone". Era alguien. E importa quién.
Si quereis sentir Detroit os recomiendo este reportaje que hizo recientemente Jake Price, gran fotógrafo y amigo.